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miércoles, 25 de febrero de 2015

Curas “mirandistas” sedientos de dinero

Los que están “organizando” la curia diocesana de Ciudad del Este son: Fabio Recalde (cura con severos problemas con el alcohol), Ernesto Zacarías (prohibido de estudiar en Universidades Pontificias por su paupérrima capacidad intelectual). Y hay rumores de que también regrese Gerardo Mereles (ex cura casado por civil).

Fabio Recalde pretende ser Vicario Pastoral, administrador financiero de la Catedral, cura párroco y administrador financiero de la parroquia Santa Rita. ¿Acaso no tenemos 70 sacerdotes diocesanos en nuestra Diócesis?

Ernesto Zacarías, ya hecho “cuidador del gallinero” y que se comporta como una verdadera “ama de llaves”; ahora pretende ser capellán de la UCA y ocupar la parroquia Santa María de los Ángeles, donde también hay importantes ingresos según cuentan. Además es “profesor de Filosofía” en la UNE, ¿puede uno llegar a ser profesor leyendo solo el libro que el padre Chinaglia hizo para los estudiantes del 6to curso? El otro punto es, ¿cómo explica la mansión que posee en el km 8 Acaray?

El otro pariente del bellaco y malvado personaje es el que siendo párroco en otra parroquia –recién creada-, reclamó Sagrada Familia, de donde fue trasladado el pa’i Walter, sobrino del pa’i Pedro. Pero no termina ahí la ambición de Agustín Zacarías, sino que ahora administra la caja de dos parroquias. ¿Acaso no teníamos suficientes sacerdotes?

¿Por qué unos pocos y perezosos curas están agarrando todos los cargos, todas las parroquias? Esto solo puede significar una ambición exagerada, una sed de poder y de dinero.


martes, 21 de octubre de 2014

Matemos al cabrito antes de que sea cabrón I

Como este es el primer artículo, les contaré las motivaciones para dar a conocer los pormenores de esta persecución ideológica hacia el Obispo Livieres, quien fue prácticamente impuesto a la Iglesia Católica en Paraguay por el Papa San Juan Pablo II. Porque la Iglesia local ya estaba totalmente contaminada con la Teología de la Liberación por una parte y consecuentemente, la tendencia política a la que orientaban los pastores era el Comunismo.

Tal vez este análisis no sea lo suficientemente concluyente, pero les dará las pautas para que vayan evaluando las aristas que tuvo la historia de la Diócesis de Ciudad del Este, después de la llegada del Obispo Livieres. Todos los artículos seguirán órdenes temáticos, no necesariamente cronológicos, porque la idea de fondo es exponer las razones subyacentes.

Antes de la nominación de Livieres como Obispo de Ciudad del Este, el olfato de la Conferencia Episcopal Paraguaya y de la CONFERPAR llegó a husmear las puertas del Tócame Roque (Vaticano), y empezaron una movida que según ellos lograría frenar la decisión de aquel Papa que ahora es San Juan Pablo II.

Y así, con algunas pocas reservas, todos los Obispos del Paraguay y miembros de la Conferpar enviaron una carta de rechazo a la decisión papal. Como podemos ver, la “obediencia” a la decisión del máximo jefe de la Iglesia, tan aclamada por estas personas, nunca fue algo que practicasen.

Sin embargo, a pesar de la desobediencia de obispos y religiosos, el Santo Padre nombró y consagró Obispo de Ciudad del Este al conocido como “padre Rogelio”, miembro del Opus Dei (aunque sabremos posteriormente que su modo de ver las cosas lo convierten en un espécimen único entre sus hermanos, para bien de la Iglesia). Y aquel 2004 marcaría el inicio de grandes avances dentro de esta Diócesis, sumida antes en el letargo, por culpa de sus pastores holgazanes.

Pero, tampoco la CEP y los religiosos liberacionistas estaban dispuestos a tragarse este trago amargo. De ahí en más empezaron a mantener contactos con los sacerdotes “nativos” presentes en esa época, los mismos que vivían tan cómodamente en épocas de Mons. Óscar Páez (renunció tras haber sido acusado de violar sus votos de castidad y de mantener relaciones sentimentales con mujeres de la zona) y del siguiente, Mons. Ignacio Gogorza, quien no hizo ningún cambio para bien –en su época el Obispado era una cueva de curas que se pasaban viendo películas y programando citas con mujeres-.

Y estos fueron los graves vicios iniciales a los que se enfrentó el Obispo Livieres, y estos vicios les eran tan queridos a los Obispos de la CEP y a la CONFERPAR.