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lunes, 21 de abril de 2014

¿Cuál debe ser nuestra respuesta ante los terribles escándalos de la Iglesia?

Homilía del sacerdote Franciscano P. Roger J. Landry, pronunciada en la Parroquia del Espíritu Santo en Fall River, MA (Estados Unidos)

¿Cuál debe ser nuestra respuesta ante los terribles escándalos de la Iglesia?

La nota de ocho columnas de la semana pasada no se la llevó el desfile del Super Bowl ni quién sería el mariscal de campo, ni tampoco el discurso del Presidente al Estado de la Unión hablando de los operativos terroristas en los Estados Unidos. Nada de esto fue la noticia principal. Los encabezados fueron capturados por la muy triste noticia de que algunos sacerdotes en la Arquidiócesis de Boston abusaron de jóvenes a quienes estaban consagrados a servir.

jueves, 10 de abril de 2014

El sacerdote “gallina”

Vencer o morir fue la consigna de los grandes héroes de nuestra patria, quienes acompañaron al gran Mcal. López hasta las últimas consecuencias. De un modo similar, grandes caballeros partieron con la cruz y la espada en mano para defender la Tierra Santa; dando así ejemplo de defensa de los bienes más preciados del Cristianismo.

Pa´i Oliva, acérrimo defensor de la Teología de la Liberación y del Marxismo

Desde que pisó el suelo paraguayo el 2 de abril de 1964, Francisco de Paula Oliva, más conocido como Pa´i Oliva inició una verdadera guerra y confusión religiosa, implantando un pensamiento poco de católico y mucho de comunista, con el cual logró corromper a los miles de estudiantes universitarios del país, que hasta entonces eran verdaderos defensores del catolicismo y de las buenas costumbres nacionales.

El Pa´i Oliva como liberacionista nato y conociendo el mecanismo para promover sus truncadas ideas, fundó en primer lugar la Escuela de Medios de Comunicación “Social” en la Universidad Católica de Asunción, en la cual comenzó a difundir la nefasta doctrina de la Teología Liberal, ya muchas veces condenada por las autoridades de la Iglesia Católica, por contener explícitamente gran parte de la doctrina Marxista, que atentan y prostituyen el espíritu del Evangelio dejado por Jesucristo, que deseaba una liberación de la humanidad pero como bien lo dijo “no es este mundo”.

Tres años después, en octubre de 1969, fue expulsado del país por el gobierno que ya se daba cuanta que su labor con la juventud a la que supuestamente  "estaba abriendo los ojos” con su doctrina libero-comunista, atentaba contra las buenas costumbres religiosas del país ya que la gran mayoría profesaba el credo Católico. 

El Pa´i Oliva comparte con los de la teología de la liberación todas sus ideas ya que en su lucha “social” se nota su preferencial opción por los pobres, además de sostener que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica del hombre. 

Propone además, eliminar la explotación, la falta de oportunidades, las injusticias de este mundo, la liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana, reivindicando el designio histórico de Dios de que la pobreza es un pecado social y que hay víctimas del pecado que necesitan justicia y restauración.

Este tipo de pensamiento  corrompe a los jóvenes universitarios que están a su cargo en  instituciones como la Faculta de Ciencias Filosóficas de la UNA, donde por cierto en días pasados encabezó una protesta porque el rectorado no le autorizó el uso del campus universitario para un camping que pretendía realizar en horas de la noche, en compañía de alumnas y alumnos del dicha carrera. 

Teniendo en cuenta todo esto, podemos estar seguros que el Pa´i Oliva no es un padre a  la manera tradicional, que piensa en su feligresía tratando de elevar sus almas, por medio del  desapego de las cosas materiales, sino que es un simple comunista que emprende su camino reivindicando lo más básico del pensamiento Marxista. Es decir un socialista más y no un religioso.

El cura debe tener olor a oveja, no a lobo

Olor a oveja. Eso es lo que el Papa Francisco quiere para sus sacerdotes. Y estoy totalmente de acuerdo con él. Los curas nos hemos hecho curas para trabajar, por Cristo, por la Iglesia, por la evangelización. Y no para estar mirándonos el ombligo, con introspecciones narcisistas, o para andar buscando en los trapos viejos o en los últimos destellos de la tecnología algo con que llenar la vida. Somos obreros de la viña del Señor y lo que se le pide a un obrero es que trabaje. Después ya se encargará el amo de la viña de pagarle el salario, que como dice el himno: "a jornal de gloria no hay trabajo grande".